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4 tips para aprovechar tu membresía de verduras al máximo

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Los programas de Agricultura Sostenida por la Comunidad es una excelente forma de disfrutar de los productos más frescos y de la mejor calidad de la región. Por eso el día les queremos compartimos cuatro tips para maximizar tu membresía:

1. Se flexible y creativo

Las membresías ASC ofrecen una experiencia totalmente distinta de comer y preparar comida que comprar el mandado en un supermercado. Con la membresía cedes un poco el control sobre lo que comes porque cada semana la cosecha es diferente, ¡aprendes a preparar lo que hay además de descubrir nuevas recetas deliciosas!

2. Crea una estrategia para cuando te llegan vegetales de más

Habrán algunas semanas, especialmente en el auge de la temporada, que llegará una abundancia de vegetales. No tienes que comer todo en la misma semana,enfócate en consumir los productos que se echarán a perder primero y lo que sobra lo puedes lavar, picar y congelar ¡o hasta invitar a tus amigos a la casa a cenar!

3. Lee el correo semanal de la huerta

En Rancho Buen Día enviamos un correo semanal a todos nuestros miembros con información sobre los vegetales que recibirán. Incluimos datos sobre vegetales raros, cómo prepararlos o guardarlos e incluimos una receta aprovechado los ingredientes de la semana.

4. Visita la huerta

Los miembros siempre son bienvenidos a visitar la huerta o contactar a sus granjeros con cualquier pregunta respecto los productos y su cultivación. Esto fortalece la relación entre el agricultor y el consumidor. Los tours de la huerta también son divertidos para los niños, ¡especialmente cuando se dan cuenta de que lo que comen en casa viene de ahí!

La importancia de enseñar a los niños de dónde provienen sus alimentos

Hoy en día la mayoría de los niños solamente ubican a los alimentos que provienen de una tienda. Reconectar a los niños a los orígenes de la comida puede ayudar a construir su entendimiento conceptual de los fuentes de la comida así como para formar hábitos alimenticios sanos.

Compartimos algunas ideas para ayudar a los niños entender de dónde proviene la comida que consumen:

Planta tu propio jardín. Un jardín de hierbas o vegetales se puede hacer a la medida del espacio que tu tienes disponible. Hasta una sola planta de tomate cherry en una maceta en tu patio da la oportunidad a tus hijos a observar el crecimiento y ciclo de cosecha de alimentos locales.

Intenta comer por lo menos un platillo cada semana preparada con puros productos de temporada: esto significa utilizar solamente las frutas y verduras que sean de temporada, y no sean importadas o de otras regiones. Si compras en un puesto de verduras de una huerta o te unes a un programa de Agricultura Sostenida por la Comunidad es muy fácil hacerlo, porque ellos solamente ofrecen productos de temporada. Los niños más grandes podrían disfrutar hacer una gráfica de cuando sus frutas o verduras favoritas son de temporada.

Únete a un programa de Agricultura Sostenida por la Comunidad (ASC). Este nuevo sistema consiste en huertas locales que ofrecen subscripciones de vegetales orgánicos. Una familia puede ser miembros de la huerta y recibir una cosecha de lo que hay en la huerta cada semana.

Visita a tu huerta local con tus hijos. Podrán ver dónde crece su comida y observar de cerca las plantas y hasta verduras que a lo mejor no conocían. Tendrán la oportunidad de hablar con el granjero. Incluso puedes hacer la visita a la huerta más divertida con algunas de estas ideas:

Juega a ver quién puede identificar la mayor cantidad de plantas en la huerta

Genera mayor interacción con los niños pequeños estimulando sus sentidos: ¿cómo se siente la verdura? ¿Su piel es rugosa o suave? ¿qué color es? ¿a qué suena el vegetal cuando lo tocas? ¿está hueco, suena como un tambor? ¿A qué huele? ¿A qué sabe? ¿Crees que será jugosa o seca? ¿Dulce o salado? etc.

Haz una “busqueda de tesoro”: realiza una lista de compras antes de ir a la huerta, preséntalo a tus hijos como la lista de tesoros y que ellos busquen y encuentran los productos en la lista, puedes usar un plumón o estampitas para marcar los tesoros encontrados.

Haz una comparación en casa: compra del supermercado y de la huerta y pregunta: ¿se ven igual? ¿Se sientan igual? ¿Huelen igual? ¿Saben igual? ¿Cuáles son sus vegetales favoritos y por qué?

A los niños les encanta opinar, involúcralos en la compra de alimentos y la preparación de la comida - ¡estarán emocionados por comer verduras y platillos sanos!

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10 cosas que hemos aprendido con una membresía de verduras

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1. Ser miembro de un programa de verduras o Agricultura Sostenida por la Comunidad (ASC) es una excelente forma para descubrir nuevas recetas y nuevos vegetales favoritos.

2. No es necesario intimidarse por las verduras que no conozcas, muchas también son nuevas para nosotros, pero siempre te vamos a dar ingredientes que son fáciles de preparar de varias formas y lo que sabemos sobre ellos.

3. Entre más fresco el vegetal, menos preparación requiere. Así de sencillo. Además los vegetales recién cosechados tienen más sabor que los que encuentras en los supermercados.

4. Es bueno dar prioridad a las verduras según el tiempo que se mantendrán frescas. Y hay trucos por si empiezan a pasarse, por ejemplo, si las hojas verdes (acelgas etc) empiezan a marchitarse simplemente guísalas en lugar de comerlas crudas.

5. Empieza a decidir qué comer, no a base de tu antojo sino de lo que haya en temporada. Puede ser difícil en un inicio adaptarte, pero cuando veas que los tomates de herencia están maduros ¡los comes ese día!

6. Las verduras en los supermercados están limpiecitos; han sido procesadas, empaquetadas y trasladadas. Los vegetales ASC llegan directo de la huerta, así que es natural que encuentres un poco de tierra y muy de vez en cuando algún bicho. Es parte de la experiencia y no estás comiendo químicos dañinos o pesticidas.

7. Ser un miembro ASC requiere de tiempo en la cocina. Recomendamos que selecciones el tipo de membresía que mejor se adapte a tu estilo de vida y hábitos de cocina.

8. Gracias a la lección #7 gastas menos comiendo en la calle. Teniendo tanta comida fresca en el refrigerador te motiva a comer sano y en casa.

9. ¡Las ensaladas cuando tienen una buena lechuga son más sabrosas! Hemos visto hasta la gente más “carnivora” servirse dos o tres veces las ensaladas preparadas con nuestra lechuga mixta.

10. Pertenecer a un programa ASC es la excusa perfecta para salir de casa. Visita la huerta, enseña a tus hijos de donde proviene su comida y reconéctate con la tierra.

Es una experiencia muy divertida que además de sabrosa, ¡fomenta un mejor estilo de vida!

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Guía de consumidor Consiente

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Creemos que es importante crear las cosas desde cero cuando se puede, ya que suele ser más económico, sano y mejor para el medio ambiente, ¡y se siente bien hacerlo! El movimiento DIY (hazlo tú mismo) es increíble, pero pocos tenemos el conocimiento y sobre todo el tiempo para crear todas esas cosas que necesitamos (ropa, muebles, electrónica etc.) y lógicamente terminamos comprando productos nuevos.

Existen algunas preguntas que podemos hacernos a nosotros mismos al momento de hacer compras, y así convertirnos en consumidores conscientes. Por ejemplo, cuando no puedo crear algo en mi casa… ¿dónde lo puedo conseguir? ¿En qué condiciones fue hecho? ¿Quién lo hizo? ¿Esa persona recibió un pago justo? ¿Es el material saludable para mí, el medio ambiente y la persona quién fabricó el producto?

Hoy queremos compartir con ustedes las preguntas que nosotros mismos nos hacemos en un esfuerzo para ser más responsables al momento de comprar. Hay cinco factores que consideramos antes de sacar la cartera:

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¿De dónde proviene este producto?

  • ¿Es un producto local?
  • ¿Qué tan lejos tuvo que viajar para llegar hasta mis manos?
  • Si es un producto importado o de proveniencia cuestionable, ¿existe una alternativa que esté más cerca de casa?
  • ¿Fue hecho en una fábrica que emite desechos tóxicos o, por ejemplo, una huerta sustentable?

¿Cuál fue el proceso de elaboración de este producto?

  • ¿Fue el proceso dañino para el salud de los humanos y/o el medio ambiente?
  • ¿Cuántos recursos fueron utilizados para crear este producto? (agua, petróleo, etc.)
  • ¿Intentaron las condiciones en que fue hecho minimizar su impacto en el medio ambiente utilizando energía renovable, materiales recicladas u otras formas de reducir desechos?

¿Quién fabricó este producto?

Derechos humanos/de los trabajadores y condiciones de trabajo:

  • ¿Los trabajadores quienes fabricaron este producto trabajaron en condiciones seguras?
  • ¿Reciben un pago justo?

A quién estás apoyando con tu dinero:

  • ¿Quién está detrás del producto que estoy apoyando? ¿Es una corporación multinacional, pequeño negocio o individuo?
  • ¿El negocio tiene prácticas que yo apoyo?

¿De qué está hecho este producto?

  • ¿Es un producto de calidad, o no durará?
  • ¿Contiene ingredientes o materiales innecesarios, dañinos o tóxicos?
  • ¿Contiene ingredientes o materiales que son buenos para mi salud y para el medio ambiente?

¿Por qué necesito este producto?

Esta pregunta es la que deberíamos de hacernos más seguido. Un producto puede ser fabricado con materiales sustentables y por una empresa socialmente responsable, pero tal vez yo no tengo ninguna necesidad de tenerlo. Debemos ser sinceros con nosotros mismos al momento de considerar si realmente necesitamos algo o no. La vida entre más sencilla, más se disfruta.

Para cerrar, dejamos estas preguntas claves:

  • ¿Este producto mejorará mi vida?
  • ¿Puedo vivir felizmente sin este artículo?
  • ¿Ya tengo un producto parecido a este?
  • ¿Qué función única hace este producto en mi vida que ningún otro puede?
  • ¿Dónde guardaré este artículo? ¿tengo espacio en mi casa para él?
  • ¿Es un producto de alta calidad que llega a mis estándares como un consumidor consciente?

Si, claro que se puede llevar una vida sustentable en la actualidad, y una parte importante ésta es hacernos cada vez más conscientes de lo que estamos consumiendo y por qué.

Quiz: Tiempos de cultivo

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Ritmo.

El mundo tiene un ritmo. Cuando llega la lluvia en el verano, el desierto se viste de verde; ahora en Febrero el monte se está secando y cambiando a tonos dorados. En Marzo sentiremos la neblina hidratante del pacífico y podremos observar florecer las plumerias junto con los pétalos amarillos del palo verde y mezquite.

Antes, el alimento estaba sincronizado en ese ritmo. En Estados Unidos, cada hogar plantaba sus cultivos en la primavera cuando la nieve comenzaba a derretirse. La espinaca y lechuga serían los primeros cultivos en ser cosechados… las calabazas no estarían listos hasta otoño.

Aquí en Baja California Sur, el regreso de los días más largos marca la temporada para sembrar, la mayoría de los agricultores empiezan en enero, pero hay algunos cultivos que no son tan sensibles a los días más cortos que se pudieron sembrar en septiembre.

Basta del consumo de tanto alimento importado que contamina y nos desconecta de la naturaleza. Nuestra misión en Rancho Buen Día es estar sincronizados con el ritmo natural de la tierra, por eso, comemos con las temporadas.

Hemos preparado un pequeño quiz, para ver si pueden adivinar cuántas días de luz y agua se requieren desde la siembra hasta la cosecha de los siguientes cultivos:

  • Espinaca
  • Calabacita
  • Lechuga bebé
  • Lechuga (cabeza completa)
  • Ejote
  • Zanahoria
  • Tomate
  • Calabaza espagueti
  • Cebolla
  • Cebolla cambray

Apunta tus respuestas (en días – un mes son 30 días, dos meses 60 etc.)

¡Las respuestas están abajo!

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  • Espinaca 45 días
  • Calabacita 55 días
  • Lechuga bebé 30 días
  • Lechuga (cabeza entera) 50 días
  • Ejote 60 días
  • Zanahoria 60-70 días
  • Tomate 120 días (¡Cuatro meses!)
  • Calabaza espagueti 90 días
  • Cebolla 120 días
  • Cebolla cambray 50 días

¿Qué tal? Como descubriste, requiere bastante tiempo y planeación exacta para que las cosechas puedan madurar y proveer un suministro constante de productos.

Presentando a nuestra azada de rueda casera

En una conferencia agrícola preguntaron a un viejo granjero cuáles eran las peores hierbas con las cuales batallaba. Nombró un par de ellas y se quedó quieto pensando, finalmente dijo “pues, no dejamos que se crezcan lo suficiente para poder distinguir que son.” ¡Y ahí tienen la clave del mantenimiento de un jardín o una huerta! Si podemos sacar a las malas hierbas cuando apenas están creciendo nos ahorra la energía y tiempo que tomaría arrancar o cortar las hierbas maduras. También, si los eliminamos de pequeñas evitamos a que lleguen a producir semillas y reproducen. Un tiempo estuvimos trabajando con otro tipo de azada que era ligero y corta la hierba justo debajo de la superficie de la tierra. Ahora nos cambiamos a una azada de rueda hecho por nosotros – ¡y nos encanta! A lo mejor estamos demasiado emocionados por ella pero es divertido estrenar “juguetes”. :D Armamos nuestra azada de una pequeña rueda de bici infantil y las manijas de un viejo cultivador.

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Esta maravilla quita las malas hierbas de las camas con tan solo dos pasadas (mucho mejor que con otros tipos de azadas) Siempre estamos buscando las formas de optimizar nuestros métodos de producción para poder ofrecer una mayor variedad de cultivos a nuestros miembros ASC y amigos del puesto de vegetales.

¿Qué opinas de nuestra azada de rueda? ¿Has hecho alguna herramienta para tu trabajo o casa de artículos de reúso? Platícanos :)

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